Real y Militar Orden de San Hermenegildo

  • Tipo: Placa
  • Fabricante: G. Yraburo
  • Estado de conservación: Muy bueno
  • Materiales: Oro, Plata y Plata Dorada. Esmalte al fuego.
  • Tamaño: 80×80 mm
  • Peso: 52 g
  • Circa 1850

La Real y Militar Orden de San Hermenegildo es una distinción militar y una orden de caballería española creada por Fernando VII al terminar la Guerra de la Independencia en 1814.
La finalidad era servir de máxima recompensa a aquellos militares que, más allá de sus libertades, superando los sufrimientos en la batalla, sirvieran a los ejércitos. Dado el deseo del Rey de que fuera una distinción de alto rango, comparable a otras de más larga historia, se decidió ponerla bajo la advocación de un santo, San Hermenegildo, quien había sido Rey de Sevilla y mártir en defensa de la fe.
Su primer reglamento se publicó en 1815, siendo renovado después en 1860, 1879, 1951, 1994, hasta su regulación moderna que es del año 2003.
Se declara que tiene por objeto:
… recompensar y distinguir a los oficiales generales, oficiales y suboficiales del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de la Guardia Civil, por su constancia e intachable conducta en el servicio, a tenor de lo que establecen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas

Tercer Reglamento de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
16 de junio de 1879.

REAL DECRETO
Conformándome con lo dispuesto por el Ministro de la Guerra, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y oídos el Consejo Supremo de
Guerra y el de Estado en Pleno, Vengo en aprobar el adjunto reglamento, reformando la Real y militar Orden de San Hermenegildo.
Dado en Palacio a diez y seis de Junio de mil ochocientos setenta y nueve.
-ALFONSOEl Ministro de la Guerra
Arsenio Martinez de Campos
REGLAMENTO DE LA REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN HERMENEGILDO
TÍTULO PRIMERO
Objeto de la Orden y su composición
Artículo 1.º El Rey es el Jefe y Soberano de la Real y militar Orden de San Hermenegildo, instituida en el año de 1815 para recompensar la
constancia en el servicio peculiar de las armas, dando a conocer a los dignos Oficiales que emplean lo mejor de su vida en el Ejército y
Armada sufriendo los riesgos y penalidades de la azarosa carrera militar, y que con el sacrificio de la libertad y propias conveniencias
contribuyen, con su intachable proceder y larga permanencia en las filas, a conservar el buen orden, disciplina y subordinación; base
primordial de los ejércitos.
Artículo 2.º La Orden constará de tres categorías, y sus denominaciones serán:
Primera. Cruz sencilla.
Segunda. Placa.
Tercera. Gran Cruz.
Artículo 3.º La Cruz sencilla será de oro con cuatro brazos de esmalte blanco perfilados de oro, y la distancia entre los extremos de los
brazos de 14 milímetros. El superior irá surmontado de una Corona Real de 15 milímetros de altura. En el centro de la venera habrá un
círculo de esmalte azul de l0 milímetros de radio con la efigie de oro del Santo a caballo, galopando sobre la izquierda, con una palma en la
mano derecha, y alrededor un lema sobre azul más oscuro, que diga: Premio a la constancia militar, y al reverso la cifra F. VII, en oro sobre
campo azul. El total de la Cruz, con inclusión de anilla, será de 60 milímetros. La cinta de que se ha de llevar pendiente en el lado izquierdo
del pecho será de 30 milímetros de ancho, dividida en tres partes iguales en sentido longitudinal, siendo la del centro de color carmesí, y las
otras dos blancas con filetes de medio milímetro carmesíes, formando aguas, y su longitud será también de 30 milímetros.
La Placa será también de oro, con escamas abrillantadas del mismo metal en sus brazos, y entre éstos llevará cinco rayos unidos de plata,
también abrillantados; cada brazo tendrá dos puntas rematadas en pequeños globos de oro; el centro contendrá un círculo de este metal, con
una corona de laurel de esmalte verde, que rodeará un campo azul con la efigie del Santo en los mismos términos indicados para la Cruz
sencilla, con inclusión del lema, que se colocará sobre esmalte blanco con letras de oro entre aquél y la corona de laurel. Las dimensiones
serán dobles de las asignadas a la Cruz sencilla.
La Gran Cruz consistirá en la misma placa anteriormente descrita, adicionada con una Corona Real de oro sobrepuesta al brazo superior, que
se apoyará sobre la de laurel, que rodea el círculo central y una banda de seda de l0 centímetros de ancho, de la misma clase y colores
designados para la cinta de la Cruz sencilla, que se llevará terciada del hombro derecho al lado izquierdo, uniéndose sus extremos con un
lazo de la misma cinta, del que penderá la Cruz sencilla, sujeta con otro lazo de la expresada para su clase.
Artículo 4.º El Consejo Supremo de Guerra y Marina, en su calidad de Asamblea permanente de la Orden, cuidará de su gobierno interior,
económico y observancia del reglamento, interviniendo en los negocios graves, que consultará por el conducto debido con el Jefe Soberano.
Representará la suprema dignidad de éste, con concepto de Gran Canciller y en todos los asuntos ordinarios, el Presidente de dicho Consejo,
si fuere Caballero Gran Cruz, substituyéndole en caso contrario el Vicepresidente; y si tampoco perteneciera a la tercera categoría, ejercerá
como Gran Canciller el Vocal más antiguo de los que poseyeren la Gran Cruz.
Artículo 5.º La Asamblea permanente celará por el esplendor de la Orden, examinando con el mayor detenimiento las circunstancias de los
aspirantes, y proponiendo razonadamente la exoneración de todo Caballero, sea cualquiera su categoría, que se hiciera indigno de ostentar
tan honrosa condecoración faltando a las prescripciones de este reglamento.
Artículo 6.º Cuando el Consejo Supremo de Guerra y Marina se reúna en concepto de Asamblea permanente para tratar y decidir asuntos de
la Orden, no podrán emitir su voto los Consejeros que no pertenezcan a ella en una de sus tres categorías.
Artículo 7.º El citado Consejo formará y llevará por clases y antigüedades los escalafones de los Caballeros de la Orden, en la forma más
conveniente para los efectos de este reglamento, publicándolos anualmente. Con dicho objeto los Capitanes generales de Distrito o
Departamento, Directores e Inspectores de las Armas e Institutos y Junta Superior Consultiva de la Armada darán conocimiento al Consejo
directamente de los que hubiesen fallecido, verificándolo los Capitanes generales de Distrito o Departamento de los exentos, retirados y
separados por cualquier concepto de la carrera militar, residentes en el territorio de su mando, y las demás Autoridades relacionadas de los
que estuvieren en servicio activo.
TÍTULO II
Circunstancias y servicios indispensables para ingresar en la Orden. Tramitación de las instancias.
Formalidades para Cruzarse.
Artículo 8.º Los Capitanes generales del Ejército y los Almirantes de la Armada, por su elevada jerarquía, serán Caballeros Grandes Cruces
natos de la Real y militar Orden de San Hermenegildo, siempre que pertenezcan a cualquiera de sus categorías al obtener aquella dignidad.
Artículo 9.º Para el ingreso en la Orden es necesario haber servido 25 años en el Ejército o en la Armada, contados desde el día en que
cumplida la edad mínima que determinan los Reglamentos de las Escuelas militares se ingrese en ellas, y desde el día de la entrada en Caja
para los que empiecen a servir en clase de soldado, y hayan por lo tanto cumplido la edad que fijen las leyes de reemplazo. De los 25 años
expresados, cinco han de servirse sin ninguna clase de abonos con empleo efectivo de Oficial.
Artículo 10.º Cumplidos los requisitos del artículo anterior, tendrán opción a la Cruz los Generales, Jefes y Oficiales que sirvan en
Alabarderos, Escuadrón de escolta Real, Infantería, Caballería, Ingenieros, Artillería, Estados Mayores del Ejército y de Plazas, Secciones de
Archivo, Milicias provinciales de la Península, Ultramar y Canarias, Guardia Civil, Carabineros y Cuerpo de Inválidos; y en la Armada, los
del Cuerpo general, Infantería y Artillería de Marina, Ingenieros navales y los que tengan Real despacho de alférez, procedentes de las clases
de Condestables o contramaestres. La antigüedad en cada una de las categorías de la Orden se contará desde el día en que se cumplan los
plazos reglamentarios con el empleo correspondiente.
Artículo 11.º La Placa se conferirá a los Caballeros que cuenten treinta y cinco años de servicio activo en el Ejército o en la Armada, y 20
con empleo efectivo de Oficial.
Artículo 12.º Optarán a la Gran Cruz los Oficiales generales del Ejército o de la Armada que cuenten cuarenta años de Oficiales efectivos en
servicio activo desde Alféreces.
Artículo 13.º Los Caballeros que, perteneciendo a la Orden en cualquiera de sus categorías adquieran derecho perfecto para ascender a la
superior inmediata, serán baja en la inferior para todas las ventajas en esta última, desde el día en que les haya correspondido el ascenso, aun
cuando no lo hubieran alcanzado, bien por estar el expediente en tramitación o por no haberlo solicitado.
Artículo 14.º Se entenderá por tiempo efectivo de servicio en los cuerpos citados en el artículo 10, el que las leyes, reglamentos o
disposiciones de carácter permanente consideren de abono para los efectos de retiro, contándose doble el de campaña, el que los individuos
del Ejército o Armada estuviesen prisioneros de guerra en poder del enemigo, previa justificación de no haber faltado durante el cautiverio a
las leyes del más acrisolado honor; ypor último, el que acrediten los que lleguen a poseer la medalla de Sufrimiento por la Patria.
Artículo 15.º Se deducirá del tiempo efectivo de servicio a que el anterior artículo se refiere:
Primero. El que exceda de un año invertido en licencias temporales por asuntos propios.
Segundo. La mitad del que los que pertenezcan a milicias de Canarias y Ultramar permanezcan en provincia estando disueltas.
Tercero. El que se hubiere servido o sirva en clase de sustituto con premio de reenganche o ventaja remuneratoria por continuación en las
filas, no entendiéndose por sustitución el cambio de número.
Cuarto. Tampoco será de abono para los efectos de la Orden, en caso de volver al servicio activo, el tiempo que se permanezca fuera de las
filas con licencia absoluta, retiro, baja u otra situación análoga en el Ejército o en la Armada, aunque llegue a obtenerse rehabilitación,
remuneración o indulto.
Artículo16.º Las instancias de los aspirantes a cualquiera de las clases o ventajas de la Orden se promoverán a S. M. como Jefe Soberano de
ella, acompañando copia legalizada de los Reales despachos u órdenes por las que se acredite su antigüedad de Oficiales si aquéllas tienen
por objeto ingresar en la Orden y copias de los documentos que justifiquen el derecho si se contraen a ventaja o mejora. Estas instancias se
cursarán por el conducto de Ordenanza e irán minuciosamente informadas por los Jefes del cuerpo o dependencia en que sirvan los
aspirantes, respecto a su honradez y conducta comprobadas con las biografías, hojas de servicio conceptuadas, y de hechos de los
interesados, cerradas por fin del mes en que cumplan los plazos respectivos; señalando además los Directores generales de las Armas o
Institutos y Presidente de la Junta Superior Consultiva de la Armada, la fecha que corresponde a dichos plazos, y ampliando o rectificando
con los antecedentes que tengan, el informe emitido por el Jefe del cuerpo o dependencia respectiva al dirigirlos al Presidente del Consejo
Supremo de Guerra y Marina, para que por este alto Cuerpo, como Asamblea de la Orden, se consulte a S. M. lo que proceda.
Artículo 17.º Si los aspirantes fuesen Capitanes Generales de Ejército o Almirantes, dirigirán las instancias por conducto del Presidente de la
Asamblea en memorial sencillo, bastando este requisito por la notoriedad de su empleo, que los declara Grandes Cruces de la Orden en la
forma que determina el artículo 8º.
Artículo 18.º El Rey pondrá, cuando lo tenga a bien, las insignias de la Orden a los Oficiales Generales que se hallen en la Corte y hubiesen
sido agraciados con la Gran Cruz, o en su nombre el Gran Canciller como inmediato delegado del Jefe y Soberano de la Orden. Para poner
las insignias a los que no se encuentren en el caso expresado, se remitirá la Real cédula al General en Jefe del Ejército, Comandante general
de la Escuadra, Capitán general del Distrito o Departamento en que aquéllos se hallen, cuyo Jefe, o por delegación suya el Comandante de
las armas del punto en que el acto tenga lugar, pondrá las insignias que correspondan y que el interesado mismo le presentará, entregándole
la Real Cédula después de dar pública lectura y hacer en ella la anotación del acto, con presencia de los Caballeros de la propia Orden
invitados al efecto.
Artículo 19.º La autoridad encargada de poner las insignias de la Orden de que trata el artículo anterior, lo verificará pronunciando en alta
voz la siguiente fórmula: El Rey (o Reina) constitucional, a nombre de la patria, os ha hecho, y yo en virtud de su Real autorización os
declaro Caballero (de tal clase) de la Real y militar Orden de San Hermenegildo. La anotación del acto al dorso de la Real cédula, se
precisará con las frases siguientes: En nombre del Rey (ó Reina) constitucional, he condecorado al Caballero contenido en la presente Real
Cédula. (Sigue la fecha y firma).
TÍTULO III
Ventajas y consideraciones anejas a la Orden
Artículo 20.º Para todas las categorías de la Orden se expedirán cédulas firmadas por S. M, y refrendadas por el Ministro de la Guerra,
expresándose su antigüedad, según lo prevenido en el artículo 10.
Artículo 21.º Los Caballeros Grandes Cruces tendrán de palabra y por escrito el tratamiento de Excelencia con cuantas prerrogativas sean
anejas a él. A los Caballeros Placas se les dará asimismo el de Señoría y en situación pasiva pasarán la revista personal por medio de oficio
en vez de hacerlo de presente.
Artículo 22.º En la corte, y el día de San Hermenegildo se celebrará todos los años un Capítulo de la Orden, presidido por el Rey como Jefe
Soberano de ella, y en ausencia de S. M., por el Gran Canciller, a cuyo acto serán invitados todos los Caballeros presentes. Al siguiente día, y
cuando el estado del Tesoro lo permita, tendrá lugar una solemne función de iglesia con oficio de difuntos por los individuos de la Orden que
hayan fallecido, abonándose los gastos con cargo al presupuesto de la Guerra.
Artículo 23.º A los ocho años de antigüedad en cada una de las categorías de la Orden, tendrán, derecho los Caballeros a las pensiones
siguientes:
Los de Cruz sencilla a 600 pesetas anuales.
Los caballeros Placas a 1.200.
Los Grandes cruces 2.500.
Será condición precisa que los 8 años de antigüedad han de completarse en servicio activo sin abonos de ninguna clase.
Artículo 24.º El abono de las pensiones a que se refiere el artículo anterior lo hará la Administración Militar por meses y no por días, previa
justificación de existencia, no obstante lo que para el alta y baja previene el artículo 13.
Artículo 25.º Las pensiones de los Caballeros que residen en las provincias de Ultramar, se pagarán con cargo a los presupuestos de aquellas
posesiones.
Artículo 26.º Mientras la situación del Tesoro no permita destinar al pago de las pensiones mayor cantidad que la de 301.250 pesetas,
consignadas en los presupuestos del Estado desde 1852, se distribuirá íntegra dicha suma en concepto de pensiones eventuales en justa
proporción a la que a cada categoría de la Orden corresponda, del modo siguiente: 375 pesetas a las Cruces sencillas, 687 a las Placas y 1.500
pesetas a las Grandes cruces.
Artículo 27.º Para hacer la distribución a que se refiere el artículo anterior, verá la Asamblea el número de caballeros que han perfeccionado
derecho a pensión a fin de conocer el crédito legal que las tres y cada una de las clases alcanza. Con estos datos y con la cantidad que se
consigne en presupuesto, se deducirá por una simple proporción el número de pensiones eventuales que corresponderán a cada clase. Cuando
por la movilidad de las escalas o por variar la cantidad consignada en presupuestos no resulte equitativo el número de pensiones que se
distribuyen en cada clase, la Asamblea de la Orden consultará a S. M. La conveniencia de hacer nueva distribución; y aprobada que sea por
el Jefe y Soberano de la Orden, la efectuará la Asamblea con sujeción a las bases establecidas en el presente artículo.
Artículo 28.º El número de pensiones eventuales que resulten en cada clase se adjudicará por rigurosa antigüedad de escala, hasta donde
alcancen, entre los Caballeros de la categoría correspondiente. Las vacantes que ocurran dentro de cada categoría se cubrirán por antigüedad
entre los que reúnan los requisitos prevenidos.
TÍTULO IV
Causas que inhabilitan para ingresar y permanecer en la Orden
Artículo 29.º No se podrá ingresar ni permanecer en la Orden sin haber observado intachable comportamiento y conducta, ni teniendo la más
leve nota que mancille el honor, a juicio en casos dudosos de la Asamblea de la Orden, quien expondrá razonadamente su proceder al Jefe y
Soberano de la misma, para la resolución que proceda.
Artículo 30.º Tampoco podrán ingresar ni continuar en la Orden el General, Jefe u Oficial que hubiera sido sumariado o encausado por
delitos penados con muerte, privación de empleo o presidio, a no haber sido absuelto libremente, Si la absolución fuese de la instancia, o la
pena impuesta no pasase de corrección disciplinaria, el Consejo Supremo de Guerra y Marina, en su carácter de tal y de Asamblea de la
Orden apreciará si el interesado queda o no inhabilitado para ingresar o continuar en la Orden, según haya o no mancillado su acrisolado
honor, elevándolo en consulta razonada para que recaiga la Real resolución que corresponda.
Artículo 31.º Cuando por cualquier otro delito o falta sea sumariado o encausado algún General, Jefe u Oficial, y no obtenga sentencia
completamente absolutoria, la Asamblea de la Orden consultará a S. M. en cada caso lo que proceda para los efectos de ingreso o
continuación en la Orden, teniendo en cuenta:
1.ºLa especie de la falta o delito.
2.ºLas circunstancias agravantes o atenuantes que concurrieron en su comisión.
3.ºLos antecedentes, servicios y conducta del sumariado o procesado.
4.ºLa pena, por leve que sea, que se le haya impuesto, y
5.ºSi ha sido reincidente.
Artículo 32.º El Caballero a quien se haya declarado inhabilitado para continuar en la Orden, se le recogerá la Real cédula y perderá las
ventajas y prerrogativas que disfrutaba anejas a la misma.
Artículo 33.º El General, Jefe u Oficial a quien se haya negado el derecho de ingresar o continuar en la Orden, no podrá recuperarlo por
invalidación de nota ni por ningún otro concepto.
Artículo 34.º Los Directores e Inspectores generales de las armas e institutos del Ejército, Presidente de la Junta Superior Consultiva de la
Armada, Capitanes Generales de Distritos y Departamentos, pondrán en conocimiento de la Asamblea de la Orden los castigos disciplinarios
que se hubieran impuesto a sus subordinados respectivos afecten al más acrisolado honor, ya por la naturaleza de los hechos que los hayan
producido, o por la repetición con que se hayan efectuado, para que surtan en la Asamblea los efectos prevenidos en este reglamento.
Artículo 35.º Con el objeto que previene el artículo anterior, los Tribunales o Juzgados ordinarios remitirán a las Capitanías generales de
Distrito y Departamento de Marina testimonios de las sentencias ejecutorias dictadas en causas criminales contra individuos de todas las
clases militares en actividad; pero, si se contraen a individuos de clases pasivas o retirados, sólo remitirán los de aquellos que estén en
posesión de la Cruz de San Hermenegildo, y los expresados Capitanes generales pasarán copia de dichos testimonios a la Asamblea de la
Orden.
Artículo 36.º Si la Asamblea creyere necesaria mayor ilustración respecto al dudoso comportamiento de algún caballero de la Orden o
aspirante a ella, concretará los puntos, y por conducto del Ministerio del ramo pedirá a las Autoridades militares correspondientes que se abra
al efecto el oportuno expediente gubernativo, con declaraciones juradas, funcionando como Fiscal y Secretario, Jefes de superior graduación
a la del interesado, que a la vez pertenezcan a la Orden de San Hermenegildo; teniendo presente que estas actuaciones no podrán tener para el
que las motiva otra trascendencia que la que se relaciona con los asuntos de la Orden; y sin tratar a aquél como a reo, se le oirán sus
descargos con la extensión necesaria para poner en claro los puntos mandados exclarecer.
Artículo 37.º Los aspirantes a Caballeros que, sin haber sido sumariados, aparezcan con hechos y antecedentes contrarios al más acrisolado
honor, quedarán sometidos en vía gubernativa al expediente que prescribe el artículo anterior, en el que declararán, además de las personas
que se juzguen necesarias, los Jefes a cuyas órdenes se hubiesen encontrado en los cuatro años anteriores a la solicitud, y, por lo menos, tres
Caballeros de la Orden ajenos al hecho o incidente sobre que verse la información.
Artículo 38.º Siempre que algún Caballero sea privado del uso de uniforme por sentencia judicial o expediente gubernativo, dejará de
pertenecer a la Orden, cualquiera que fuere su categoría, recogiéndole al efecto las Reales cédulas para su cancelación.
Artículo 39.º Tanto los expedientes que se instruyan, cuanto las biografías, hojas de servicio y de hechos, testimonios de los tribunales,
resoluciones de S. M. y cuantos documentos puedan afectar a los Caballeros de la Orden en el concepto de la Orden misma, se archivarán en
la Secretaría de la Asamblea, constituyendo expedientes personales, para los efectos que hubiere lugar.
Artículo 40.º Cuando el Jefe y Soberano de la Orden no esté de acuerdo con el parecer de la Asamblea respecto al ingreso, ascenso o
permanencia en la Orden de algún Caballero, o bien cuando estime conveniente depurar más el caso, pasará el expediente a la Asamblea para
que se vea en el primer Capitulo que celebre la Orden. Ilustrado suficientemente el asunto, se invitará a los Caballeros presentes a que emitan
su parecer, cuyo acto tendrá lugar, por medio de bolas en votación reservada, tomando parte todos los Caballeros presentes cuando se trate de
los que pertenezcan a la primera clase de la Orden, los de segunda y tercera clase para los de Placa y los de tercera clase únicamente para los
de Gran Cruz. El resultado de las votaciones dará a conocer si la mayoría absoluta de los que han tomado parte opina o no en cada uno de los
casos de conformidad con la Asamblea.
Artículo 41.º Al dar cuenta la Asamblea a S. M. de los asuntos que se hayan tratado en el Capítulo lo hará a la vez del resultado de las
votaciones a que se refiere el artículo anterior para que, con conocimiento del parecer de la Asamblea y el de los Caballeros que hayan
asistido al Capítulo, acuerde S. M. en cada uno de los casos lo que estime de justicia.
ARTÍCULOS ADICIONALES
1.º Quedan derogadas todas las disposiciones vigentes hasta el día en la Real y militar Orden de San Hermenegildo.
2.º Los derechos adquiridos y realizados con sujeción al antiguo reglamento y disposiciones aclaratorias y los abonos de tiempo consignados
o que en virtud de aquél o de aquellas se consignen en las hojas de servicio, serán respetados no obstante la publicación de este reglamento, y
llevados oportunamente á debido efecto, y a los que se refiere a ingreso, ascenso o ventaja en la Orden.
3.º A los que por consecuencia de lo dispuesto en este reglamento les alcance ingreso, ascenso o ventaja en la Orden, no tendrán más
antigüedad que la del día de su publicación;tomando en las escalas, dentro de cada categoría, el lugar que les corresponda.
4.º Las dos disposiciones anteriores serán sólo aplicables a los que en este día figuren en cualquiera de las situaciones activas a que se refiere
el artículo 14.


Artículo 1.º El Rey es el Jefe y Soberano de la Real y militar Orden de San Hermenegildo, instituida en el año de 1815 para recompensar la
constancia en el servicio peculiar de las armas, dando a conocer a los dignos Oficiales que emplean lo mejor de su vida en el Ejército y
Armada sufriendo los riesgos y penalidades de la azarosa carrera militar, y que con el sacrificio de la libertad y propias conveniencias
contribuyen, con su intachable proceder y larga permanencia en las filas, a conservar el buen orden, disciplina y subordinación; base
primordial de los ejércitos.
Artículo 2.º La Orden constará de tres categorías, y sus denominaciones serán:
Primera. Cruz sencilla.
Segunda. Placa.
Tercera. Gran Cruz.
Artículo 3.º La Cruz sencilla será de oro con cuatro brazos de esmalte blanco perfilados de oro, y la distancia entre los extremos de los
brazos de 14 milímetros. El superior irá surmontado de una Corona Real de 15 milímetros de altura. En el centro de la venera habrá un
círculo de esmalte azul de l0 milímetros de radio con la efigie de oro del Santo a caballo, galopando sobre la izquierda, con una palma en la
mano derecha, y alrededor un lema sobre azul más oscuro, que diga: Premio a la constancia militar, y al reverso la cifra F. VII, en oro sobre
campo azul. El total de la Cruz, con inclusión de anilla, será de 60 milímetros. La cinta de que se ha de llevar pendiente en el lado izquierdo
del pecho será de 30 milímetros de ancho, dividida en tres partes iguales en sentido longitudinal, siendo la del centro de color carmesí, y las
otras dos blancas con filetes de medio milímetro carmesíes, formando aguas, y su longitud será también de 30 milímetros.
La Placa será también de oro, con escamas abrillantadas del mismo metal en sus brazos, y entre éstos llevará cinco rayos unidos de plata,
también abrillantados; cada brazo tendrá dos puntas rematadas en pequeños globos de oro; el centro contendrá un círculo de este metal, con
una corona de laurel de esmalte verde, que rodeará un campo azul con la efigie del Santo en los mismos términos indicados para la Cruz
sencilla, con inclusión del lema, que se colocará sobre esmalte blanco con letras de oro entre aquél y la corona de laurel. Las dimensiones
serán dobles de las asignadas a la Cruz sencilla.
La Gran Cruz consistirá en la misma placa anteriormente descrita, adicionada con una Corona Real de oro sobrepuesta al brazo superior, que
se apoyará sobre la de laurel, que rodea el círculo central y una banda de seda de l0 centímetros de ancho, de la misma clase y colores
designados para la cinta de la Cruz sencilla, que se llevará terciada del hombro derecho al lado izquierdo, uniéndose sus extremos con un
lazo de la misma cinta, del que penderá la Cruz sencilla, sujeta con otro lazo de la expresada para su clase.
Artículo 4.º El Consejo Supremo de Guerra y Marina, en su calidad de Asamblea permanente de la Orden, cuidará de su gobierno interior,
económico y observancia del reglamento, interviniendo en los negocios graves, que consultará por el conducto debido con el Jefe Soberano.
Representará la suprema dignidad de éste, con concepto de Gran Canciller y en todos los asuntos ordinarios, el Presidente de dicho Consejo,
si fuere Caballero Gran Cruz, substituyéndole en caso contrario el Vicepresidente; y si tampoco perteneciera a la tercera categoría, ejercerá
como Gran Canciller el Vocal más antiguo de los que poseyeren la Gran Cruz.
Artículo 5.º La Asamblea permanente celará por el esplendor de la Orden, examinando con el mayor detenimiento las circunstancias de los
aspirantes, y proponiendo razonadamente la exoneración de todo Caballero, sea cualquiera su categoría, que se hiciera indigno de ostentar
tan honrosa condecoración faltando a las prescripciones de este reglamento.
Artículo 6.º Cuando el Consejo Supremo de Guerra y Marina se reúna en concepto de Asamblea permanente para tratar y decidir asuntos de
la Orden, no podrán emitir su voto los Consejeros que no pertenezcan a ella en una de sus tres categorías.
Artículo 7.º El citado Consejo formará y llevará por clases y antigüedades los escalafones de los Caballeros de la Orden, en la forma más
conveniente para los efectos de este reglamento, publicándolos anualmente. Con dicho objeto los Capitanes generales de Distrito o
Departamento, Directores e Inspectores de las Armas e Institutos y Junta Superior Consultiva de la Armada darán conocimiento al Consejo
directamente de los que hubiesen fallecido, verificándolo los Capitanes generales de Distrito o Departamento de los exentos, retirados y
separados por cualquier concepto de la carrera militar, residentes en el territorio de su mando, y las demás Autoridades relacionadas de los
que estuvieren en servicio activo.
TÍTULO II
Circunstancias y servicios indispensables para ingresar en la Orden. Tramitación de las instancias.
Formalidades para Cruzarse.
Artículo 8.º Los Capitanes generales del Ejército y los Almirantes de la Armada, por su elevada jerarquía, serán Caballeros Grandes Cruces
natos de la Real y militar Orden de San Hermenegildo, siempre que pertenezcan a cualquiera de sus categorías al obtener aquella dignidad.
Artículo 9.º Para el ingreso en la Orden es necesario haber servido 25 años en el Ejército o en la Armada, contados desde el día en que
cumplida la edad mínima que determinan los Reglamentos de las Escuelas militares se ingrese en ellas, y desde el día de la entrada en Caja
para los que empiecen a servir en clase de soldado, y hayan por lo tanto cumplido la edad que fijen las leyes de reemplazo. De los 25 años
expresados, cinco han de servirse sin ninguna clase de abonos con empleo efectivo de Oficial.
Artículo 10.º Cumplidos los requisitos del artículo anterior, tendrán opción a la Cruz los Generales, Jefes y Oficiales que sirvan en
Alabarderos, Escuadrón de escolta Real, Infantería, Caballería, Ingenieros, Artillería, Estados Mayores del Ejército y de Plazas, Secciones de
Archivo, Milicias provinciales de la Península, Ultramar y Canarias, Guardia Civil, Carabineros y Cuerpo de Inválidos; y en la Armada, los
del Cuerpo general, Infantería y Artillería de Marina, Ingenieros navales y los que tengan Real despacho de alférez, procedentes de las clases
de Condestables o contramaestres. La antigüedad en cada una de las categorías de la Orden se contará desde el día en que se cumplan los
plazos reglamentarios con el empleo correspondiente.
Artículo 11.º La Placa se conferirá a los Caballeros que cuenten treinta y cinco años de servicio activo en el Ejército o en la Armada, y 20
con empleo efectivo de Oficial.
Artículo 12.º Optarán a la Gran Cruz los Oficiales generales del Ejército o de la Armada que cuenten cuarenta años de Oficiales efectivos en
servicio activo desde Alféreces.
Artículo 13.º Los Caballeros que, perteneciendo a la Orden en cualquiera de sus categorías adquieran derecho perfecto para ascender a la
superior inmediata, serán baja en la inferior para todas las ventajas en esta última, desde el día en que les haya correspondido el ascenso, aun
cuando no lo hubieran alcanzado, bien por estar el expediente en tramitación o por no haberlo solicitado.
Artículo 14.º Se entenderá por tiempo efectivo de servicio en los cuerpos citados en el artículo 10, el que las leyes, reglamentos o
disposiciones de carácter permanente consideren de abono para los efectos de retiro, contándose doble el de campaña, el que los individuos
del Ejército o Armada estuviesen prisioneros de guerra en poder del enemigo, previa justificación de no haber faltado durante el cautiverio a
las leyes del más acrisolado honor; ypor último, el que acrediten los que lleguen a poseer la medalla de Sufrimiento por la Patria.
Artículo 15.º Se deducirá del tiempo efectivo de servicio a que el anterior artículo se refiere:
Primero. El que exceda de un año invertido en licencias temporales por asuntos propios.
Segundo. La mitad del que los que pertenezcan a milicias de Canarias y Ultramar permanezcan en provincia estando disueltas.
Tercero. El que se hubiere servido o sirva en clase de sustituto con premio de reenganche o ventaja remuneratoria por continuación en las
filas, no entendiéndose por sustitución el cambio de número.
Cuarto. Tampoco será de abono para los efectos de la Orden, en caso de volver al servicio activo, el tiempo que se permanezca fuera de las
filas con licencia absoluta, retiro, baja u otra situación análoga en el Ejército o en la Armada, aunque llegue a obtenerse rehabilitación,
remuneración o indulto.
Artículo16.º Las instancias de los aspirantes a cualquiera de las clases o ventajas de la Orden se promoverán a S. M. como Jefe Soberano de
ella, acompañando copia legalizada de los Reales despachos u órdenes por las que se acredite su antigüedad de Oficiales si aquéllas tienen
por objeto ingresar en la Orden y copias de los documentos que justifiquen el derecho si se contraen a ventaja o mejora. Estas instancias se
cursarán por el conducto de Ordenanza e irán minuciosamente informadas por los Jefes del cuerpo o dependencia en que sirvan los
aspirantes, respecto a su honradez y conducta comprobadas con las biografías, hojas de servicio conceptuadas, y de hechos de los
interesados, cerradas por fin del mes en que cumplan los plazos respectivos; señalando además los Directores generales de las Armas o
Institutos y Presidente de la Junta Superior Consultiva de la Armada, la fecha que corresponde a dichos plazos, y ampliando o rectificando
con los antecedentes que tengan, el informe emitido por el Jefe del cuerpo o dependencia respectiva al dirigirlos al Presidente del Consejo
Supremo de Guerra y Marina, para que por este alto Cuerpo, como Asamblea de la Orden, se consulte a S. M. lo que proceda.
Artículo 17.º Si los aspirantes fuesen Capitanes Generales de Ejército o Almirantes, dirigirán las instancias por conducto del Presidente de la
Asamblea en memorial sencillo, bastando este requisito por la notoriedad de su empleo, que los declara Grandes Cruces de la Orden en la
forma que determina el artículo 8º.
Artículo 18.º El Rey pondrá, cuando lo tenga a bien, las insignias de la Orden a los Oficiales Generales que se hallen en la Corte y hubiesen
sido agraciados con la Gran Cruz, o en su nombre el Gran Canciller como inmediato delegado del Jefe y Soberano de la Orden. Para poner
las insignias a los que no se encuentren en el caso expresado, se remitirá la Real cédula al General en Jefe del Ejército, Comandante general
de la Escuadra, Capitán general del Distrito o Departamento en que aquéllos se hallen, cuyo Jefe, o por delegación suya el Comandante de
las armas del punto en que el acto tenga lugar, pondrá las insignias que correspondan y que el interesado mismo le presentará, entregándole
la Real Cédula después de dar pública lectura y hacer en ella la anotación del acto, con presencia de los Caballeros de la propia Orden
invitados al efecto.
Artículo 19.º La autoridad encargada de poner las insignias de la Orden de que trata el artículo anterior, lo verificará pronunciando en alta
voz la siguiente fórmula: El Rey (o Reina) constitucional, a nombre de la patria, os ha hecho, y yo en virtud de su Real autorización os
declaro Caballero (de tal clase) de la Real y militar Orden de San Hermenegildo. La anotación del acto al dorso de la Real cédula, se
precisará con las frases siguientes: En nombre del Rey (ó Reina) constitucional, he condecorado al Caballero contenido en la presente Real
Cédula. (Sigue la fecha y firma).
TÍTULO III
Ventajas y consideraciones anejas a la Orden
Artículo 20.º Para todas las categorías de la Orden se expedirán cédulas firmadas por S. M, y refrendadas por el Ministro de la Guerra,
expresándose su antigüedad, según lo prevenido en el artículo 10.
Artículo 21.º Los Caballeros Grandes Cruces tendrán de palabra y por escrito el tratamiento de Excelencia con cuantas prerrogativas sean
anejas a él. A los Caballeros Placas se les dará asimismo el de Señoría y en situación pasiva pasarán la revista personal por medio de oficio
en vez de hacerlo de presente.
Artículo 22.º En la corte, y el día de San Hermenegildo se celebrará todos los años un Capítulo de la Orden, presidido por el Rey como Jefe
Soberano de ella, y en ausencia de S. M., por el Gran Canciller, a cuyo acto serán invitados todos los Caballeros presentes. Al siguiente día, y
cuando el estado del Tesoro lo permita, tendrá lugar una solemne función de iglesia con oficio de difuntos por los individuos de la Orden que
hayan fallecido, abonándose los gastos con cargo al presupuesto de la Guerra.
Artículo 23.º A los ocho años de antigüedad en cada una de las categorías de la Orden, tendrán, derecho los Caballeros a las pensiones
siguientes:
Los de Cruz sencilla a 600 pesetas anuales.
Los caballeros Placas a 1.200.
Los Grandes cruces 2.500.
Será condición precisa que los 8 años de antigüedad han de completarse en servicio activo sin abonos de ninguna clase.
Artículo 24.º El abono de las pensiones a que se refiere el artículo anterior lo hará la Administración Militar por meses y no por días, previa
justificación de existencia, no obstante lo que para el alta y baja previene el artículo 13.
Artículo 25.º Las pensiones de los Caballeros que residen en las provincias de Ultramar, se pagarán con cargo a los presupuestos de aquellas
posesiones.
Artículo 26.º Mientras la situación del Tesoro no permita destinar al pago de las pensiones mayor cantidad que la de 301.250 pesetas,
consignadas en los presupuestos del Estado desde 1852, se distribuirá íntegra dicha suma en concepto de pensiones eventuales en justa
proporción a la que a cada categoría de la Orden corresponda, del modo siguiente: 375 pesetas a las Cruces sencillas, 687 a las Placas y 1.500
pesetas a las Grandes cruces.
Artículo 27.º Para hacer la distribución a que se refiere el artículo anterior, verá la Asamblea el número de caballeros que han perfeccionado
derecho a pensión a fin de conocer el crédito legal que las tres y cada una de las clases alcanza. Con estos datos y con la cantidad que se
consigne en presupuesto, se deducirá por una simple proporción el número de pensiones eventuales que corresponderán a cada clase. Cuando
por la movilidad de las escalas o por variar la cantidad consignada en presupuestos no resulte equitativo el número de pensiones que se
distribuyen en cada clase, la Asamblea de la Orden consultará a S. M. La conveniencia de hacer nueva distribución; y aprobada que sea por
el Jefe y Soberano de la Orden, la efectuará la Asamblea con sujeción a las bases establecidas en el presente artículo.
Artículo 28.º El número de pensiones eventuales que resulten en cada clase se adjudicará por rigurosa antigüedad de escala, hasta donde
alcancen, entre los Caballeros de la categoría correspondiente. Las vacantes que ocurran dentro de cada categoría se cubrirán por antigüedad
entre los que reúnan los requisitos prevenidos.
TÍTULO IV
Causas que inhabilitan para ingresar y permanecer en la Orden
Artículo 29.º No se podrá ingresar ni permanecer en la Orden sin haber observado intachable comportamiento y conducta, ni teniendo la más
leve nota que mancille el honor, a juicio en casos dudosos de la Asamblea de la Orden, quien expondrá razonadamente su proceder al Jefe y
Soberano de la misma, para la resolución que proceda.
Artículo 30.º Tampoco podrán ingresar ni continuar en la Orden el General, Jefe u Oficial que hubiera sido sumariado o encausado por
delitos penados con muerte, privación de empleo o presidio, a no haber sido absuelto libremente, Si la absolución fuese de la instancia, o la
pena impuesta no pasase de corrección disciplinaria, el Consejo Supremo de Guerra y Marina, en su carácter de tal y de Asamblea de la
Orden apreciará si el interesado queda o no inhabilitado para ingresar o continuar en la Orden, según haya o no mancillado su acrisolado
honor, elevándolo en consulta razonada para que recaiga la Real resolución que corresponda.
Artículo 31.º Cuando por cualquier otro delito o falta sea sumariado o encausado algún General, Jefe u Oficial, y no obtenga sentencia
completamente absolutoria, la Asamblea de la Orden consultará a S. M. en cada caso lo que proceda para los efectos de ingreso o
continuación en la Orden, teniendo en cuenta:
1.ºLa especie de la falta o delito.
2.ºLas circunstancias agravantes o atenuantes que concurrieron en su comisión.
3.ºLos antecedentes, servicios y conducta del sumariado o procesado.
4.ºLa pena, por leve que sea, que se le haya impuesto, y
5.ºSi ha sido reincidente.
Artículo 32.º El Caballero a quien se haya declarado inhabilitado para continuar en la Orden, se le recogerá la Real cédula y perderá las
ventajas y prerrogativas que disfrutaba anejas a la misma.
Artículo 33.º El General, Jefe u Oficial a quien se haya negado el derecho de ingresar o continuar en la Orden, no podrá recuperarlo por
invalidación de nota ni por ningún otro concepto.
Artículo 34.º Los Directores e Inspectores generales de las armas e institutos del Ejército, Presidente de la Junta Superior Consultiva de la
Armada, Capitanes Generales de Distritos y Departamentos, pondrán en conocimiento de la Asamblea de la Orden los castigos disciplinarios
que se hubieran impuesto a sus subordinados respectivos afecten al más acrisolado honor, ya por la naturaleza de los hechos que los hayan
producido, o por la repetición con que se hayan efectuado, para que surtan en la Asamblea los efectos prevenidos en este reglamento.
Artículo 35.º Con el objeto que previene el artículo anterior, los Tribunales o Juzgados ordinarios remitirán a las Capitanías generales de
Distrito y Departamento de Marina testimonios de las sentencias ejecutorias dictadas en causas criminales contra individuos de todas las
clases militares en actividad; pero, si se contraen a individuos de clases pasivas o retirados, sólo remitirán los de aquellos que estén en
posesión de la Cruz de San Hermenegildo, y los expresados Capitanes generales pasarán copia de dichos testimonios a la Asamblea de la
Orden.
Artículo 36.º Si la Asamblea creyere necesaria mayor ilustración respecto al dudoso comportamiento de algún caballero de la Orden o
aspirante a ella, concretará los puntos, y por conducto del Ministerio del ramo pedirá a las Autoridades militares correspondientes que se abra
al efecto el oportuno expediente gubernativo, con declaraciones juradas, funcionando como Fiscal y Secretario, Jefes de superior graduación
a la del interesado, que a la vez pertenezcan a la Orden de San Hermenegildo; teniendo presente que estas actuaciones no podrán tener para el
que las motiva otra trascendencia que la que se relaciona con los asuntos de la Orden; y sin tratar a aquél como a reo, se le oirán sus
descargos con la extensión necesaria para poner en claro los puntos mandados exclarecer.
Artículo 37.º Los aspirantes a Caballeros que, sin haber sido sumariados, aparezcan con hechos y antecedentes contrarios al más acrisolado
honor, quedarán sometidos en vía gubernativa al expediente que prescribe el artículo anterior, en el que declararán, además de las personas
que se juzguen necesarias, los Jefes a cuyas órdenes se hubiesen encontrado en los cuatro años anteriores a la solicitud, y, por lo menos, tres
Caballeros de la Orden ajenos al hecho o incidente sobre que verse la información.
Artículo 38.º Siempre que algún Caballero sea privado del uso de uniforme por sentencia judicial o expediente gubernativo, dejará de
pertenecer a la Orden, cualquiera que fuere su categoría, recogiéndole al efecto las Reales cédulas para su cancelación.
Artículo 39.º Tanto los expedientes que se instruyan, cuanto las biografías, hojas de servicio y de hechos, testimonios de los tribunales,
resoluciones de S. M. y cuantos documentos puedan afectar a los Caballeros de la Orden en el concepto de la Orden misma, se archivarán en
la Secretaría de la Asamblea, constituyendo expedientes personales, para los efectos que hubiere lugar.
Artículo 40.º Cuando el Jefe y Soberano de la Orden no esté de acuerdo con el parecer de la Asamblea respecto al ingreso, ascenso o
permanencia en la Orden de algún Caballero, o bien cuando estime conveniente depurar más el caso, pasará el expediente a la Asamblea para
que se vea en el primer Capitulo que celebre la Orden. Ilustrado suficientemente el asunto, se invitará a los Caballeros presentes a que emitan
su parecer, cuyo acto tendrá lugar, por medio de bolas en votación reservada, tomando parte todos los Caballeros presentes cuando se trate de
los que pertenezcan a la primera clase de la Orden, los de segunda y tercera clase para los de Placa y los de tercera clase únicamente para los
de Gran Cruz. El resultado de las votaciones dará a conocer si la mayoría absoluta de los que han tomado parte opina o no en cada uno de los
casos de conformidad con la Asamblea.
Artículo 41.º Al dar cuenta la Asamblea a S. M. de los asuntos que se hayan tratado en el Capítulo lo hará a la vez del resultado de las
votaciones a que se refiere el artículo anterior para que, con conocimiento del parecer de la Asamblea y el de los Caballeros que hayan
asistido al Capítulo, acuerde S. M. en cada uno de los casos lo que estime de justicia.
ARTÍCULOS ADICIONALES
1.º Quedan derogadas todas las disposiciones vigentes hasta el día en la Real y militar Orden de San Hermenegildo.
2.º Los derechos adquiridos y realizados con sujeción al antiguo reglamento y disposiciones aclaratorias y los abonos de tiempo consignados
o que en virtud de aquél o de aquellas se consignen en las hojas de servicio, serán respetados no obstante la publicación de este reglamento, y
llevados oportunamente á debido efecto, y a los que se refiere a ingreso, ascenso o ventaja en la Orden.
3.º A los que por consecuencia de lo dispuesto en este reglamento les alcance ingreso, ascenso o ventaja en la Orden, no tendrán más
antigüedad que la del día de su publicación;tomando en las escalas, dentro de cada categoría, el lugar que les corresponda.
4.º Las dos disposiciones anteriores serán sólo aplicables a los que en este día figuren en cualquiera de las situaciones activas a que se refiere
el artículo 14.

Madrid 16 de Junio de 1879 =Aprobado por S. M.= El Ministro de la Guerra, ARSENIO MARTÍNEZ DE CAMPOS.

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