No se puede pedir a un hombre honrado que reconozca un delito que no ha cometido

Si la lucha para conseguir acabar con la corrupción nos lleva a comportamientos indecentes, es que no hemos comprendido la esencia del problema y no estamos en el camino de encontrar la solución. Los mismos partidos de ámbito nacional que nos han llevado a cotas de podredumbre moral que no podíamos imaginar hace unos años, pasan ahora los días dando lecciones a los demás. Y, lo que es peor, los partidos de nuevo cuño, que se presentan como garantes de la justicia, la libertad y la decencia, no dudan en saltarse uno de los principales valores de una sociedad de derecho: la presunción de inocencia.

El derecho de presunción de inocencia corresponde a todo involucrado en un proceso penal, a ser tratado como inocente hasta que una sentencia firme establezca su condena. Dicho derecho constituye uno de los pilares básicos del sistema penal de los Estados democráticos, recogido en distintos instrumentos internacionales. En nuestro derecho se encuentra expresamente recogido en la Constitución Española en el artículo 24.2.

La presunción de inocencia está, como ya se ha dicho, también reconocida en distintos instrumentos internacionales en materia de derechos humanos: en el artículo 11.1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948) cuando establece que: “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”

La presunción de inocencia es exigible tanto en situaciones procesales (en juicio) como en extraprocesales (fuera de juicio). Obliga a todas las autoridades a dar un trato de no culpables a toda persona acusada por el Estado. Los medios de comunicación violan el principio cuando difunden una versión incompleta, anticipada o inacabada de la realidad.

La violación a la presunción de inocencia está estrechamente vinculada a la violación de otros derechos, como la imagen, la h nra y la dignidad.

El impacto mediático de señalar a alguien como culpable públicamente se antoja difícil de revertir. Es perverso sostener que un juicio mediático no constituye un juicio previo que lo imbuye todo, que contamina la opinión y las condiciones de cualquier proceso.

Todos saben que la denuncia del PP es falsa y oportunista (unos y otros lo reconocen en privado) que persigue el fin político de la persona que les sacó del poder, que privó a muchos de ellos de su medio de vida. Aún así les siguen el juego, porque nos han hecho creer que pidiendo la cabeza de un hombre honrado, dejan claro que no apoyan la corrupción.

Gran e indecente error, porque despreciar el derecho a la presunción de inocencia es ir contra la declaración de Derechos Humanos y contra la Constitución Española. Es hacerle el juego al PP, al partido con más casos de corrupción de la historia de la democracia.

Entiendo la desesperación y la bajeza moral del PP, han perdido su cortijo, eso duele y se revuelven; pero no puedo entender a Cs, CTSSP/Podemos exigiendo que se condene a pena política (dimisión o cese) a José López por algo que todos saben que no ha hecho y, sobre todo, que ningún juez ha podido ni podrá probar. 

Si hemos de respetar las leyes, que sean todas; y si hemos de respetar los derechos, que sean todos.

No se puede pedir a un hombre honrado que reconozca un delito que no ha cometido, y dimitir sería una declaración de autoculpabilidad.

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