¿Temor de Dios?, buen invento para alienar al hombre

Estas fechas, tras el atentado terrorista de París perpetrado en nombre de Alá, he leído con más frecuencia de lo habitual (que suele ser mucha), la famosa frase que intentaron grabarme a fuego en mi juventud: “Temor de Dios”. La dichosa frase ha sido siempre la herramienta perfecta para someter al hombre, para hacerle miedoso y, por tanto, dependiente de quien se supone está en posesión de la verdad divina, los jerifaltes de las iglesias, los “bendecidos por Dios”, los autoproclamados portadores de su palabra.

Ningún católico que crea en las enseñanzas del Cristo debería tener temor de Dios, y mucho menos atemorizar a otros con esa idea.

Si Dios es amor, si Dios es el creador, el sumo hacedor, aquel que nos ha dado la vida, la razón y el libre albedrío, ¿va a querer que pasemos la vida atemorizados?. Creo que no, porque yo como padre no deseo eso para mis hijos. Yo quiero que mis hijos sean felices, que no me teman, que me respeten. Y entre un sentimiento y otro hay un abismo.

Son los cobardes, los manipuladores que se arrogan el derecho a hablar en nombre del Dios, los que utilizan semejante patraña para que las personas más humildes, de buen corazón, se sometan a su voluntad.

Yo no temo a Dios. Unos días lo amo, otros me pregunto porqué me putea a mi, a otras personas o a niños indefensos, otros reniego de Él, y otras muchas veces dudo de su existencia. Esos sentimientos son cosas mías y son producto de mi propia debilidad como ser humano y de como me trate la vida. Las creencias nacen y residen en el interior, nunca nadie debe inmiscuirse en eso.

Temor de Dios es un oxímoron que ha hecho, y seguirá haciendo, un tremendo daño al catolicismo. Los cimientos hechos de miedo, son débiles e inestables.

Temores tengo muchos: a la estupidez humana, a los virus, al cáncer, a la muerte (por lo que tiene de misterio), y a mi propia estupidez. Esto último es lo que más me aterra. Pero no temo a Dios.

2 Comments

  1. Calero

    Mi amigo Ángel extrapola el “temor de dios”, del dios de los islamistas, con el temor de Dios que, efectivamente, nos inculcaron en nuetra juventud ( aún más enla mía, más lejana). Pero esa “táctica” de la Iglesia popsconciliar ( ¡posconciliar de Trento, claro!) fué abandonada hace muchos años, para resaltar el “Dios Amor” y el “Dios Perdón”, que caracteriza al comportamiento habitual de los “pasdtores” de la Iglesia.
    Para que lo compruebe sugiero que se acerque a cualquietr confesionario y verá cómo ha cambiado la actitud…
    A pesar de todo nurestro generoso y amoroso Dios también se disgusta de vez en cuando; pregúntale a los mercaderes del tenmplo.

  2. No extrapolo nada. La frase la he oído de boca católica, antes y ahora, como respuesta a diversos aconteceres de la actualidad. Desconozco lo que se habla en los confesionarios, porque hace muchos años se encargaron de echarme de ellos harto de contestar la consabida pregunta: Hijo mío, ¿te tocas?. La última vez que la escuché fue hace más de 25 años en la capilla marraja de Santo Domingo, y decidí que ya no me confesaría más con ningún mortal. Pero este es otro tema.
    En mi entorno cercano sigo escuchando lo del temor de Dios, y sigo leyéndolo en Facebook o Twitter de personas temerosas de Dios. Puede que cada vez sean menos, lo celebro, y que la actitud de la iglesia católica haya cambiado, lo que clebro aún más. Sobretodo desde que está el Papa Francisco, en el que tengo depositadas muchas esperanzas. Me parece un hombre sabio, algo mejor a mi entender que hombre santo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *