Cuatro monumentos de Cartagena que nos definen

Hay una ruta de cuatro monumentos que nos definen bien y que comienza en el puerto, con el “caganer” gigante, representante de nuestro gusto por aparentar lo que no somos, gastando un dineral que no tenemos.

El Icue nos recuerda nuestra infancia, en la que creímos que todo el mundo era bueno, que un mundo mejor era posible.Pero nuestra realidad la describe el monumento al procesionista, fiel reflejo de nuestra actitud de masa ordenada y obediente, que no se sale de la fila marcada por el que manda, en un andar cotidiano casi robótico en el que no es necesario pensar. Da igual lo que nos hagan más allá del Puerto de la Cadena.

Y el cuarto y más significativo, el monumento al “trepa“, subespecie humana sin facultades especiales, que prolifera con astucia, malicia, engaño y fraude, abriéndose paso en todos los ámbitos sociales y profesionales.

Así somos hoy. Que triste.

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