Aníbal, Escipión, Himilce y Emilia Paula

El último domingo de fiestas suele tener un cierto aire de tristeza, las fiestas acaban y pese al cansancio acumulado nos apena quitarnos las corazas y guardarlas en el armario. Cada dos años cuatro personas están especialmente tristes: los personajes principales de uno y otro bando. Acaba el periodo para el que fueron elegidos, dos intensos años en los que se han puesto al servicio de las fiestas y los festejos, dos años en los que se han vaciado, dándolo todo. Quiero darles la enhorabuena a los cuatro por su esfuerzo e ilusión, por hacer que muchos vuelvan a ilusionarse, por hacernos creer en algunos momentos que estábamos ante los verdaderos personajes históricos.

Lo han hecho bien. Han empezado a recuperar el pique sano, metiéndose el uno con el otro de forma festera pero respetuosa, jugando a romanos y cartagineses. Sus arengas han levantado a sus tropas y legiones, nos han puesto las pilas a todos. Sus actuaciones en los diversos actos en los que han participado han sido de gran nivel, haciendo gala de amplias cualidades interpretativas. Por parte romana cabe destacar el esfuerzo e ilusión que ha puesto el revitalizado Estado Mayor, un gran grupo de amigos que se han puesto incondicionalmente al servicio de Escipión. Ha sido muy destacado por todos el gran acto cartaginés de Las Bodas, donde cuentan que Aníbal estuvo sobresaliente.

Emilia Paula e Himilce han estado a la misma altura que sus parejas, han dejado muy alto el listón, dignificando a los personajes y elevándolos. Enhorabuena.

Emilia Paula ha creado la Hermandad de la Bona Dea, un grupo de mujeres que ayudarán a potenciar el personaje, arropándolo, trabajando para su mayor esplendor. La puesta en marcha de un acto específico del personaje femenino romano, ha sido otro de los logros que Esther ha hecho posible.

Himilce, por su parte, ha proporcionado a la imagen de la princesa íbera un gran salto de calidad con los vestuarios históricos que ha lucido. Han sido verdaderamente espectaculares, documentados exhaustivamente por Benito (el orgulloso padre de la distinguida Himilce) y de Maite (la no menos orgullosa madre) que además se ha encargado de plasmar su habilidad con la aguja e hilo en los vistosos bordados. Importante también ha sido la colaboración de José Bocanegra e Iván Negueruela.

Ahora queda conocer quienes les sucederán, que parejas asumirán el compromiso y responsabilidad de encarnar a nuestros queridos Aníbal, Escipión, Himilce y Emilia Paula. Ojalá les vaya tan bien como a los que ahora despedimos.

2 Comments

  1. Benito García Soto

    Amigo Ángel:

    Gracias por tu comentario sobre el vestuario de Himilce. He de precisar que la autoría de la documentación y elaboración de las joyas del vestido de Bodas es de José García Bocanegra. Y el diseño del traje utilizado en el Oráculo y elaboración de la corona real es de Noemí Toral Martínez. Todas las personas citadas pertenecemos -como sabes- a las Tropas de Baal Hammón.

    Deseo añadir que mis amigos festeros -romanos y carthagineses- me han dicho que tanto como su vestuario, ha cautivado la pareja formada por Pablo y Aurora por su permanente disposición a servir a las Tropas y Legiones en todo aquello para lo que se les ha requerido, habiendo sido capaces de formar dos excelentes grupos de trabajo (Estado Mayor y Corte de Himilce); y ese es un mérito exclusivamente suyo.

  2. Julio Mulero

    Soy un festero de los muchos que pasan desapercibidos en el campamento, de los que no tenemos cargos representativos ni figuramos en ningún primer plano.

    No conozco personalmente ni a Pablo ni a Aurora, pero quería darles mi enhorabuena por su buen hacer tanto en el escenario como fuera de él, por tener siempre la sonrisa en la cara y por regalar su tiempo a estas fiestas que andan con ganas de caras e ilusiones nuevas.

    Es una lástima que no podamos disfrutar más de sus representaciones que, en mi humilde opinión, han sido de las más memorables a lo largo de estos 21 años de Cartagineses y Romanos, pero estoy seguro de que su ejemplo ayudará para haber hecho más grandes los personajes de Aníbal e Himilce y para que muchas personas empiecen a valorar, e incluso querer, las fiestas históricas de Cartagena.

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