Cada fiesta forja su propia grandeza

Amigos festeros:
Disfrutamos de un gran honor: nuestras Fiestas celebran la disputa de nuestro territorio entre las dos civilizaciones más importantes de una época de esplendor para la Historia del Mediterráneo… y nuestra querida ciudad protagoniza episodios históricos extraordinarios.

¿Tiene algún sentido que uno de los dos bandos festeros (romano o cartaginés) insulte o menosprecie al otro?

Cuando esto sucede, no sólo demostramos una gran falta de preparación y conocimiento sino que actuamos inconscientemente minusvalorando aquellos acontecimientos que nos hemos propuesto celebrar.

Desgraciadamente en estas dos décadas de fiesta, he tenido oportunidad de escuchar a algunos festeros romanos llamar a los cartagineses “africanos”, afirmar que viajamos en “pateras” o que “olemos mal”. También hemos visto este año a un grupo de cartagineses desplegar una pancarta cutre y zafia, en la que en sobre una tela blanca alguien había escrito “Escipión Maricón”.

La lamentable y vergonzosa pancarta se comenta por sí sola. Respecto a las apostillas de festeros romanos, lo cierto es que la flota militar cartaginesa fue las más fuerte y poderosa en su época y que restos arqueológicos de viviendas púnicas del siglo III a. C. atestiguan la existencia de bañeras individuales con reposa-brazos, talladas en la roca y desagüe conectado a un sistema público de alcantarillado.

Me consta que los cartagineses que esgrimieron la pancarta homófoba en el pregón, pidieron disculpas posteriormente al General Escipión por lo que hicieron. También los festeros romanos, cuando escuchan los argumentos que nos proporciona la historia suelen abandonar tan estúpidos comentarios. Pero el daño está hecho.

Quienes así actúan -aunque sea una vez-, no sólo hacen un flaco favor a las Fiestas y a la Historia de Cartagena; es que además ofrecen la peor imagen de unas celebraciones que creo que deben basarse en la cultura y en el esfuerzo por difundirla de forma amena y divertida.

No pretendo con las afirmaciones anteriores hacer de esta Fiesta una inflexible y estricta recreación histórica. En realidad la organización de las Fiestas nos proporciona -a través del campamento festero- ocasiones de dar un toque festivo y competición de ingenios y estrategias. Los ataques entre campamentos cartagineses y romanos nos permiten emplear un estilo festero no carente de ingenio y ambiente de broma y diversión.

La sana emulación entre Tropas y Legiones me ha aportado los momentos más plenamente divertidos de mis veintiún últimos años. Avancemos a través de tan inteligente y efectiva ruta hacia la grandeza de las Fiestas de Carthagineses y Romanos.

3 Comments

  1. Completamente de acuerdo contigo Benito. Las salidas de tono vengan de donde vengan son inaceptables. Si bien “africanos” no es más que una constatación geográfica (aunque actualmente quizá algunos lo utilicen peyorativamente), lo de las pateras y el mal olor es también ofensivo.
    Gracias por tu artículo, ya sabes que tengo tu opinión en alta consideración.
    Saludos.

  2. Juan Fco. Terrones

    Estoy deacuerdo con los comenterios.Yo llevo sólo 10 años como festero pero en ellos he experimentado, el rechazo a la entrada de un grupo nuevo a las fiestas, la valentía de una legión a abrir las puertas a unos desconocidos y la malasombra de algunos festeros cartagineses hacia los actos de grupos romanos.
    Ayer, no a título personal sino como personaje festero que represento, estuve a punto de poner una queja oficial contra un miembro de una de las tropas que participó en la escenificación del entierro del circo romano.
    No es justo que a una broma se responda con un insulto. Te podrá sentar mejor o peor la broma, pero un insulto, a fin de cuentas, es hoy día, considerado un acto de violencia.
    Si se permite eso en el bando cartaginés, por qué no permitir también las agresiones.
    Somos un colectivo muy grande y difícil de manejar, quizá en algunos grupos deberían ser más selectivos a la hora de admitir a los miembros que hacen uso de la violencia, la cual NUNCA está justificada, en ninguna de sus variantes.

  3. Juan Carlos Cambronero

    Estimad@s tod@s,

    Una cosa es ser, y otra muy distinta, es querer ser o aparentar.

    Ser festero, y con perdón, importa un pi…. en cartagenero, del bando, tropa o legión que seas, significa, respetar todos y cada uno de los dogmas, que para mí, rigen estas Fiestas, y estos son, el respeto a mis compañeros (sean del bando que sean) y, el respeto a la historia, que en definitiva, es la que representamos y el origen de estas.

    Querer ser festero o aparentarlo, por no decir un disparate, es no conocer la historia que representamos y, para remate, no tener respeto para con esta, y ni tan si quiera, con tus compañeros festeros.

    Quien viste un traje, va a un acto y es miembro de cualquier tropa o legión, tendría que por lo menos, tener claro y saber, que el pique entre ambos es INEVITABLE, NECESARIO y OBLIGATORIO, pues la historia y la decisión de pertenencia de cada uno, hacen que estemos de uno u otro lado, y que con este, acrecentemos, vivamos, representemos y disfrutemos nuestras FIESTAS.

    Pero, si queremos que por muchos años, estas, nuestras queridas Fiestas, sean y sigan siendo, dignas de admiración y de progreso, tenemos que concienciarnos, “los que organizan y mandan los primeros”, para transmitir al resto. Que solo con rigor histórico, educación y respeto, seremos capaces de conseguir un UNICO TRIUNFO, y este es, llevar a lo más alto, nuestras FIESTAS DE CARTHAGINESES Y ROMANOS.

    Entre unos y otros, no me cabe la menor duda, que hay solo un pequeño paso, o grande según se mire. Este, viene dado, uno por la educación y otro por la cultura.

    Ahora bien, nuestra meta y nuestro gran reto, para el que se sienta y sea FESTER@, debe ser, seguir trabajando para lograrlo.

    JCCT

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