El Palacio de Asdrúbal

En el mes de Agosto del año 2000, el Dr. Iván Negueruela Martínez se decidió a dedicar a la ciudad sus vacaciones de verano. Solicitó permiso a la Consejería de Turismo y Cultura y dedicó parte de su tiempo libre a la observación y estudio del Cerro del Molinete. Hoy, diez años más tarde por fin se están ejecutando excavaciones sistemáticas en la zona por él observada. Por ser de indudable interés se reproducen a continuación un relato de sus trabajos y descripciones.
La luz de una vela en la noche es una pequeña y tenue llama.
La luz de todos es una llamarada fulgurante e irresistible.

«En 1974 el Ayuntamiento de Cartagena inició los derribos de las casas del Cerro del Molinete. En 1977/78 se desarrolló la primera campaña de excavaciones oficiales, dirigida por Pedro San Martín. En 1989-90 Martín Camino trabajó en la ladera norte en tareas de documentación y derribo. En 1993 Ramallo y Ruiz trabajaron en la cima e identificaron el templo de Atargatis. En 1994 Roldán trabajó de nuevo en la parte alta. y en 1995, 98 y 99 la empresa Arqueonova trabajó al pie del cerro en su ángulo sureste, localizando diversas estructuras monumentales púnicas y romanas.
En 2000 solicité un permiso a la Consejería para documentar una serie de estructuras en las laderas del Cerro, excluyendo la cima (donde otros habían trabajado ya) y la falda (donde había trabajado la citada empresa). Literalmente: “… dibujo, fotografia, prospección y las tareas mínimas de desescombro que sean necesarias para documentar la existencia de una esquina, de un suelo, … que puedan ser realizadas por mí mismo, sin ayuda de obreros y siempre de proporciones estrictamente puntuales y que afecten a los escombros originados este siglo y en absoluto a niveles arqueológicos que, en el caso de ser localizados se dejaran intactos n. Pretendía analizar la existencia de numerosos resaltes verticales en las paredes de roca dispersos por las laderas de la colina y sus posibles ritmos y planificación, que, para mí, apuntaban la existencia de muros antiguos tallados en la roca viva a lo largo, ancho y alto de las terrazas visibles del cerro. Tras revisar la bibliografia sobre el cerro a que tenía acceso tan solo encontré alguna escasísima alusión inconexa y vaga, a la estructura del cerro en terrazas, y ninguna a la existencia en ellas de vestigios de esos numerosos muros tallados en la roca natural…
… En síntesis, mi idea, a expensas de lo que los estudios vayan aclarando en el futuro, es la siguiente: el cerro está cortado en la roca viva por, al menos, tres de sus caras, la norte, la oeste y la sur. Cada una de estas caras fue cortada en terrazas originando una a modo de “zigurat”. Pero además, en cada terraza se abrió, también en la roca viva, una sucesión de estancias.
Ladera Oeste:

  1. Está tallada en terrazas desde la cima hasta la misma falda.
  2. Cada una de ellas puede tener unos 4mts. de altura e interesa a toda la longitud de la fachada oeste.
  3. En la pared vertical que forma el fondo de cada terraza quedan huellas, unas veces dificilmente apreciables pero otras bien visibles, de una serie de muros perpendiculares a la citada, muros que, también, fueron tallados en la roca viva.
  4. Miden invariablemente 60 cm. de grosor (dos pies).
  5. Se alinean a lo largo de toda la longitud de cada una de las terrazas.
  6. Sin embargo, estos muros no recorren toda la anchura de la terraza, sino que terminan antes de llegar al cantil, es decir, donde se produce la caída vertical de la roca para formar la terraza inferior. Ello dejaba un paseo transitable a lo largo de cada una de las terrazas. Paseo que, posiblemente, se ensanchaba con el tejado de las habitaciones de la terraza inferior.
  7. La inmensa mayoría de estos muros ha estado recubiertos ya de enfoscado moderno, ya de azulejos de los años 50-70 del siglo XX; de tal manera que las viviendas del “barrio chino” se aprovecharon a menudo de la obra antigua.
  8. Las huellas de la unión de estos muros con la pared vertical que forma el fondo de cada terraza, y con el suelo de la misma, es muy evidente mediante los ángulos de unión muro-pared del fondo y murosuelo.
  9. Es, asimismo, evidente que fueron destruidos mediante maquinaria pesada en los años citados de la demolición del barrio: entre 1974 y 1990. Deduzco que las máquinas fueron “barriendo” cada terraza en el único sentido posible, el longitudinal, y arrasando para siempre toda esta espléndida teoría muraria rupestre ignorando que los muros revestidos de azulejos o enfoscados escondían obra antigua. Que la destrucción se hizo a conciencia lo demuestra el que, en casi todos los muros, han arrasado hasta la misma unión del muro con la pared vertical del fondo, la que forma la roca madre de la colina; y en horizontal hasta el mismo suelo de la terraza. Que se hizo con maquinaria pesada se deduce, aparte de otras razones, de las huellas que los dientes de las palas excavadoras han dejado.
  10. La existencia de estos muros perpendiculares a las paredes del fondo crea en cada terraza una serie de habitaciones yuxtapuestas.
  11. La modulación es compleja y no podrá establecerse con precisión hasta que se acometa una campaña de limpieza total, pues hay habitaciones de anchuras diferentes, y de profundidades diferentes …

Fachada Norte.
Vale todo lo dicho para la oeste. En su mitad Este fue alterada en tiempos posteriores, lo que permite que se aprecie, a simple vista, la sección de un gran corte horizontal.
Fachada Sur.
Vale lo dicho para la Oeste. Las terrazas comienzan desde la parte más alta. En la terraza superior parece haber existido una puerta de acceso hacia la cima, y en línea con este hipotética puerta parece organizarse un eje de arriba abajo constituido por terrazas, rampas y escaleras y, en la parte inferior, con refuerzos de muros de tabaire en opus cuadratum. En uno de los puntos se conserva una escalera tallada en la roca natural y forrada con peldaños de piedra. Esta escalera, que es previsiblemente romana (por dos razones: porque su caja está tallada en la roca viva y porque es del mismo tipo que la existente en el Foro Inferior) ha estado en uso por los habitantes del barrio chino hasta su reciente demolición, ignorantes de que usaban una escalera romana, posiblemente la única que en Cartagena se ha conservado en uso. Toda la mitad Oeste de esta fachada está completamente recubierta por escombros arrojados desde la cima (¿ derribos, excavaciones?). Su ángulo Suroeste, que forma un a modo bastión saliente sobre las termas de la calle Honda, está también tallado en terrazas y, éstas, compartimentadas en habitaciones.
Fachada Este.
Está completamente alterada en su estado actual. Son numerosos los vestigios en superficie y las sugerencias, pero se necesita mucha limpieza. Previsiblemente por aquí se realizaba el acceso natural en época antigua, pues su estructura (aún cuando muy escondida), es muy diferente a lo demás que hemos comentado.
Todo lo apuntado es, como muy moderno, del s. I a. C. Su cronología ha de situarse, por tanto, en época helenística.
A la vista de lo apuntado, hay que convenir que, a primera vista, el aspecto general del cerro debía asemejarse a un zigurat con todas sus caras perforadas por las puertas que daban acceso a las referidas habitaciones, y que no parece que hayan tenido comunicación entre sí. Se escapa de lo que hasta ahora conocemos en la Península, y por tanto su función. Pero el asunto es más complicado porque también el Cerro de la Concepción, cuando menos en su ladera Norte, estuvo tallado en terrazas, según lo siguiente…
Hipótesis de trabajo.
Antes de acometer otros planes, debería acometerse una limpieza sistemática de todos los escombros modernos del cerro, lo que ha de resultar rápido (instalando cintas sin fin hasta camiones aparcados en la falda del cerro), barato y muy rentable científicamente. Terminado ello, completar la limpieza con la remoción arqueológica de los depósitos que aún queden. Y en tercer lugar, excavar completamente los tramos de laderas más intactos, pues existen aún ciertos puntos determinados en los que es muy posible que se conserven todavía las habitaciones formadas por los muros de roca que hemos descrito y que, desafortunadamente para todos han sido destruidos no en siglos postromanos sino ante nuestros ojos. De haberse conservado toda esta teoría rupestre de terrazas y habitaciones talladas en la roca, hoy tendríamos en las laderas del cerro un monumento muy distinto al actual, pérdida que debemos todos lamentar profundamente».
*

Siento una extraordinaria alegría ante la decisión de recuperar el patrimonio histórico existente en la cumbre de la histórica colina, según anunció la Alcaldía de Cartagena, con cargo al presupuesto del segundo Plan E, impulsado por el gobierno central.
La puesta en valor de la Muralla del Deán, construida en el reinado de Carlos I -siglo XVI-, del templo de la diosa Atargatis e incluso del molino de viento parece una iniciativa que contribuye desde una perspectiva propia y única a crear y cimentar un desarrollo sostenible del medio urbano.
Sin embargo, tras conocer los gráficos mostrados por la Alcaldesa a los medios de comunicación el pasado 18 de diciembre, debemos expresar nuestra preocupación por el diseño de las terrazas que se propone como tratamiento de superficie para salvar los desniveles que resultan en el futuro parque.

Hemos tenido noticia de la reciente participación del Dr. Negueruela en el VI Coloquio Internacional del Centro de Estudios Fenicios y Púnicos celebrado en la Univ. de Sevilla el pasado mes de octubre de 2009 y en el VII Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos celebrado en Túnez, el pasado noviembre de 2009 y de que en ambas ocasiones, ante la práctica totalidad de los principales especialistas españoles y extranjeros, ha expuesto sus análisis sobre el palacio de Asdrúbal Barca del Cerro del Molinete. Los análisis de N egueruela aclaran que el cerro conserva todavía numerosísimos
restos del palacio cartaginés que vio Polibio en el s. II a.C., palacio que, según Negueruela, fue tallado todo él en la roca viva.
El prestigioso doctor en arqueología propuso una nueva interpretación consistente en que “el cerro había sido diseñado en la Antigüedad dentro de un importante proyecto urbanístico cartaginés que había organizado sus tres fachadas en terrazas desde la cima hasta la base. Para ello, se habría decidido tallar directamente la roca del monte en sucesivas terrazas y en cada una de ellas se dispusieron series de estancias”
Debemos recordar que no se conserva en el Mediterráneo ningún palacio tan antiguo sea romano, etrusco, cartaginés, galo, germano, ibero o griego, por lo que los ejemplos más próximos hay que ir a buscarlos a Mesopotamia, Anatolia o Persia. En cuanto al palacio egipcio de Tell el Amarna (el único palacio egipcio conocido) su estado de destrucción es notoriamente mayor que el del Molinete.
Según los estudios del Dr. Negueruela es aún mucho lo que queda visible del citado palacio cartaginés y es de suponer que será mucho más lo que se muestre tras la retirada de los escombros que cubren varias zonas del cerro.
La realización del proyecto de excavación en curso puede consolidar para siempre la posibilidad de que Cartagena pueda contar con un monumento único en todo el Mediterráneo, al que el propio Polibio calificó como “los espléndidos palacios que construyó Asdrúbal cuando aspiraba a la monarquía”

*NEGUERUELA, I.: “Permiso de documentación en las laderas del cerro del Molinete, Cartagena”, en XII Jornadas de Patrimonio Histórico y Arqueología Regional. Murcia, mayo de 2001

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