El cartel oficial… o como espantar a los profesionales y degradar un concurso

Un error es algo que todos podemos cometer, es comprensible y justificable, pero cuando nos empecinamos en ese error ya no tiene justificación. Cuando los órganos que dirigen una asociación se empeñan en hacer una cosa mal, una y otra vez, se convierten en malos dirigentes. No hay nada peor que no dejarse aconsejar por los que saben. El concurso de carteles hace años que se convirtió en un sinsentido, por ese empecinamiento en mantener las bases del concurso y su sistema de elección del trabajo premiado. Para ser jurado de algo hay que tener criterio, en este caso, y salvo excepciones puntuales, los miembros de la Junta Directiva de Federación no lo tienen. Como yo no lo tengo para decidir, entre varios opciones, cual es el mejor motor para un Boeing 747.

Propuse hace unos años que en el jurado hubiese uno o varios diseñadores profesionales (que los hay entre los festeros y muy buenos por cierto), para que aportasen sus criterios profesionales, ayudando a los demás miembros del jurado a comprender mejor los trabajos presentados, su calidad técnica, artística y su posible eficacia. Ni caso, y eso que sale gratis y es mejor para todos.

Es desalentador para cualquier profesional no saber a qué criterios va a someter su trabajo, en el que deposita muchas horas de esfuerzo y creatividad. Y más desalentador es preguntar a alguno de los miembros del jurado, cuando la votación acaba, el por qué de su elección y te dicen: “no sé, me ha gustado”… y se quedan tan frescos. Sometes un trabajo profesionalmente realizado a un jurado absolutamente incapacitado para valorarlo.

Muchos profesionales, entre los que me incluyo, nunca volveremos a presentar un trabajo hasta que este concurso sea algo serio, a la altura de Cartagena y sus fiestas.

Para quien quiera saber a qué me refiero, cuando hablo de criterios del jurado, dejo a continuación algunas consideraciones de lo que debe ser un buen cartel.

El cartel no es un libro, no trata de explicar o desarrollar un tema, pretende más bien crear un impacto emotivo que reviva o instale ideas.
Un buen cartel debe ser llamativo, legible a primera vista, que su mensaje se grabe en la memoria y sobre todo debe comunicar.
Para llegar a crear un buen cartel debemos tener en cuenta algunas de las cosas que enumeramos:

  • Precisar lo que se pretende lograr.
  • Predominará la imagen que será reforzada con un texto corto.
  • Habrá que decidirse por una sola idea, no diluyéndose en varios conceptos.
  • En ocasiones lo mucho dice poco y lo poco dice mucho. Comunicar con fuerza, claridad y simplicidad.
  • Tener en cuenta a quien va dirigido.
  • Un cartel que no es comprendido en un par de segundos no es un buen cartel.
  • El cartel es comunicación visual.
  • Si optamos por las imágenes (fotos o recortes de revistas, dibujos, fotos y dibujo juntos) no hemos de recargar el cartel y han de ser significativas.
  • Si, por lo contrario, decidimos usar textos hemos de realizar una composición clara, precisa, concisa, bien expresiva y original, que sea fácil de entender y retener.
  • El uso del Color: elemento primordial para llamar la atención. Colores “fríos” o “calientes”. El contraste es otro factor importante para captar la atención. Contrastes máximos: negro sobre blanco, negro sobre amarillo, rojo sobre blanco, blanco sobre negro, azul sobre blanco, negro sobre rojo…
  • Las tipografías que utilicemos (tipo, tamaño etc.) deben ser legibles
  • Proporción del cartel: debe haber un equilibrio entre la imagen, letra y espacios en blanco.
  • La disposición: tener en cuenta la lógica de la comprensión del cartel ya que la lectura generalmente se realiza de izquierda a derecha, y de arriba hacia abajo. Generar un punto o centro donde la vista se fije con mayor facilidad. Los elementos dispersos dificultan la atención.

2 Comments

  1. carlos leon

    Hasta que no he leído el esclarecedor artúlo de Ángel TARIFA no lo había entendido. Ahora ya se por qué el cartel je parecia como “ya visto”,como algo que se repite demasiado. Naturalmente, a los cartageneros “de pro”, nos enseñan un tambor y un granadero y ya nos emocionamos…pero eso no siempre atrae al visitante, alturista, ayuno de esas vivencias.¡Hayq ue cambiar…para quetodo siga igual!

  2. Salva González

    Son ‘Cosas de Federación’. Tres palabras con las que nos están colando decisiones sin sentido y que no hay por dónde coger. Si se tuvo que declarar desierto el concurso en diciembre existen dos posibles motivos aparentes: uno que los que deciden no tengan ni idea de nada (algo más que probable) y otro, que los trabajos presentados realmente no fueran de alta calidad, motivado sin duda por los últimos años de carteles y el desánimo de los profesionales al que haces referencia en tu artículo.
    Sea una cosa o la otra, debe ser solucionado el tema y cuanto antes.
    Como dices, el cartel es la imagen que en el exterior se tiene de las Fiestas, o al menos eso debe ser, pero creo, sinceramente, que estamos en un mundo en el que el cartel puede ser una auténtica mierda (con perdón) pero con tal de que cree polémica, discusión, páginas de periódico (que de eso sé un rato, creo) o minutos de televisión… está justificado.
    Una lástima, pero, como dice un buen amigo mío: ‘Tenemos lo que nos merecemos’.

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